Después de siete años de lucha legal y emocional, Daniela Flores logró recuperar a su hija tras enfrentar un prolongado caso de violencia vicaria y sustracción de menor. En entrevista con Los Conjurados, la madre relató los años de angustia, los obstáculos jurídicos y la ausencia de apoyo por parte de algunas autoridades que retrasaron el proceso.

Flores describió cómo la falta de empatía y conocimiento de la violencia vicaria por parte de fiscales y jueces complicó cada paso, obligándola a vender bienes y enfrentarse a abogados que no comprendían la gravedad de su situación. Sin embargo, con la ayuda de la abogada Aranzas Paredes, logró judicializar su caso y recuperar la custodia de su hija, ahora de 11 años.

“Volvería a pasar por el infierno para recuperarla”, dijo Flores, subrayando la fuerza y determinación que la mantuvieron luchando pese a amenazas, bloqueos y años de soledad. La abogada Paredes destacó la importancia de contar con profesionales éticos y preparados, capaces de comprender la perspectiva de género y la violencia vicaria, clave para proteger tanto a la madre como al menor.

Hoy, madre e hija comienzan a reconstruir su vida juntas, fortaleciendo su vínculo y recuperando la normalidad arrebatada durante años. Flores exhorta a otras mujeres que enfrentan situaciones similares a buscar apoyo legal especializado, confiar en profesionales comprometidos y no perder la esperanza.

Este caso pone de relieve no solo la resiliencia de Daniela Flores, sino también las fallas en el sistema judicial frente a la violencia vicaria, y la urgente necesidad de sensibilización de autoridades y abogados para proteger los derechos de madres e hijos.