La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, anunció la incautación de activos valuados en 700 millones de dólares pertenecientes a Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar el llamado Cártel de los Soles.
La operación, ejecutada por la Agencia Antidrogas (DEA), incluyó el decomiso de dos aviones, nueve vehículos, joyas, varias granjas, residencias y una mansión de lujo en República Dominicana, así como propiedades en el estado de Florida.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, esta acción forma parte de una estrategia para desmantelar la red de narcotráfico que, según autoridades estadounidenses, opera bajo el control de Maduro. El gobierno de EE.UU. dejó de reconocerlo como presidente legítimo de Venezuela tras las elecciones de 2024, que calificó como fraudulentas.
La medida se suma a un paquete de sanciones económicas y diplomáticas que Washington mantiene contra el régimen venezolano, e incluye una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura del líder chavista.
Analistas coinciden en que la incautación aumenta la presión internacional sobre Caracas, en un momento de tensiones geopolíticas con implicaciones para la región. Mientras tanto, el gobierno venezolano no ha emitido una respuesta oficial a la confiscación.









