La columna de Juan Rodolfo Rivera Pacheco
A mi querido amigo Julián Haddad Férez, quien simplemente se nos adelantó. ¡A completar un millón de abdominales en el cielo mi July!!
En el BEAP, S.C. nos dedicamos a medir la opinión pública en forma científica desde hace 23 años. Y una de las áreas que más abordamos en nuestros estudios es la Evaluación Gubernamental; es decir, preguntamos a muestras representativas de algún entorno (federal, estatal, municipal, Colonias, Juntas Auxiliares, etc.) si aprueban o desaprueban a su autoridad gubernamental y qué calificación otorgan a su trabajo.
E invariablemente, los peor calificados siempre son los Presidentes Municipales.
La gente en su gran mayoría, generalmente se queja de los problemas más próximos que le ocurre. Y siempre son problemas cotidianos que vive en carne propia: servicios públicos, agua potable, alumbrado y por supuesto y siempre en primer lugar, la terrible inseguridad pública que vivimos los mexicanos desde hace mucho tiempo. Y de todo ello hacen responsables… con justa razón, a los Alcaldes de sus respectivos Municipios.
Todos ellos, cuando buscan el voto popular, prometen que “ahora sí” resolverán todos los problemas que el actual Alcalde no ha podido resolver y pregonan que “cambiarán el rumbo”, para pronto darse cuenta que los problemas más graves no se resuelven de la noche a la mañana y que tres años no alcanzan para que la gente vea cambios efectivos.
Y los problemas son directamente proporcionales al tamaño de los Municipios. En entornos pequeños-rurales, la verdad es que hay Alcaldes que están muy bien calificados (hemos tenido casos que el promedio de calificación que otorga la población es de 9 o más, en zonas de la Sierra Norte de Puebla). Pero mientras más grande es el municipio, más grandes son sus problemas y la percepción de la sociedad es mucho más crítica y las calificaciones siempre son bajas y de plano reprobatorias.
Puebla capital, sus Municipios conurbados, Tehuacán, San Martín Texmelucan, etc. son sitios donde los Alcaldes simplemente, no pueden con los problemas. Los rebasan. Intentan resolverlos, pero cada día aparecen más. Pero lo peor es que prometen solucionar todo en campaña, para toparse con la realidad cotidiana: Inseguridad absolutamente descontrolada, ambulantaje que no desaparece jamás, prostitución que prolifera por la crisis económica, desorden vehicular -con todo lo que implica, además de robo de autopartes cotidiano-, colonias sin servicios, baches que se multiplican exponencialmente en temporada de lluvias, parques y zonas públicas descuidados, y un larguísimo etcétera.
Pero los Alcaldes quieren saltar a siguientes cargos de elección popular… siempre y sin excepción. Muchos quieren ser Diputados locales, otros Diputados federales, algunos despistados quieren ser Senadores, la enorme mayoría al menos sueña con reelegirse. Y el Alcalde de la capital (y algún despistado de algún Municipio medio importante) quiere ser Gobernador.
El pequeño problema es que pocos, muy pocos Alcaldes son bien calificados por sus comunidades. Y en la capital recuerdan más a sus Alcaldes por sus errores que por sus aciertos. En serio, es el peor cargo previo a buscar una Gubernatura. Pero no entienden.
Ser Diputado, Senador u ocupar algún cargo en el Gabinete estatal quizás no tenga la proyección mediática que tiene un Alcalde capitalino ni el presupuesto que maneja, pero tampoco tiene todas las críticas que desata un munícipe por su falta de resultados gubernamentales. Es más, que yo recuerde… ningún Alcalde de la capital ha llegado a ser Gobernador inmediatamente después de su gestión (salvo el caso de Antonio Gali, por las triquiñuelas pre-electorales que manejó su jefe Rafael Moreno Valle y el descomunal presupuesto que manejó en su campaña. Mario Marín lo logró años después de ser Alcalde. De ahí en fuera… nadie).
En fin. En el BEAP seguimos midiendo. Y seguimos comprobando exactamente todo lo anterior. Alcaldes que siguen bajando en calificación o de plano están desaprobados por sus comunidades. Cada quien saque sus propias conclusiones. Pronto, más Encuestas.
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