La muerte de Blanca Adriana, de 37 años, habría sido consecuencia de una presunta mala práctica médica durante una liposucción realizada en la zona de Zavaleta, según revelaron los resultados de la necropsia realizada por las autoridades.
El dictamen forense determinó que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio asociado a la administración excesiva de anestésicos y sedantes durante el procedimiento quirúrgico, situación que provocó un deterioro progresivo en el estado de salud de la paciente.
Luego de que se reportara su desaparición, el cuerpo de la mujer fue encontrado días más tarde en un canal de aguas residuales en el municipio de Atltzayanca, Tlaxcala. Los estudios periciales descartaron lesiones relacionadas con agresiones físicas.
Las indagatorias señalan que la intervención habría sido practicada por Diana Palafox, su hijo y una colaboradora, quienes presuntamente trasladaron a la víctima fuera del sitio cuando ya se encontraba inconsciente.
Ante estos hechos, la Fiscalía mantiene abierta una carpeta de investigación por posibles actos de negligencia médica y otras conductas que pudieran derivarse del caso. Mientras tanto, las personas señaladas continúan sin ser ubicadas por las autoridades.
El caso ha generado indignación y preocupación entre la ciudadanía, al poner nuevamente sobre la mesa los riesgos de someterse a procedimientos estéticos en establecimientos que presuntamente carecen de las condiciones médicas y legales necesarias para operar.










