La muerte de Blanca Adriana Vázquez Montiel se convirtió en uno de los casos que más indignación han generado en Puebla y Tlaxcala durante las últimas semanas. Su despedida, realizada este fin de semana en Huauchinango, estuvo marcada por el dolor de su familia y el reclamo social contra las clínicas estéticas que operan presuntamente fuera de la ley.
Con aplausos, flores y música, habitantes de Huauchinango acompañaron el último recorrido de Blanca Adriana, quien fue localizada sin vida luego de haber desaparecido tras ingresar a una clínica estética ubicada en la zona de Zavaleta, en Puebla capital.
La mujer, de 37 años, acudió el pasado 18 de mayo a la llamada Clínica Detox para realizarse un procedimiento estético. Sin embargo, después de ingresar al establecimiento ya no volvió a ser vista con vida.
Su desaparición movilizó a familiares y autoridades hasta que, tres días después, su cuerpo fue encontrado abandonado en un canal de riego en el municipio de Atltzayanca, Tlaxcala.
Las investigaciones apuntan a posibles irregularidades dentro de la clínica, ya que el establecimiento aparentemente operaba sin permisos visibles y bajo condiciones que ahora son revisadas por autoridades sanitarias y ministeriales.
Videos de cámaras de seguridad difundidos durante las investigaciones muestran cómo varias personas habrían retirado un bulto del inmueble y lo trasladaron en un automóvil compacto, hecho que incrementó la presión social sobre el caso.
Durante el funeral, familiares de Blanca Adriana exigieron justicia y pidieron la detención de quienes resulten responsables. Entre lágrimas, recordaron a la mujer como una madre trabajadora y cercana a su familia.
La indignación social provocada por el caso también generó operativos de revisión en distintos puntos de Puebla. Autoridades estatales confirmaron la suspensión de decenas de consultorios y clínicas presuntamente irregulares dedicadas a procedimientos estéticos.
El caso continúa bajo investigación por parte de las fiscalías de Puebla y Tlaxcala, mientras la familia insiste en que no se trate únicamente como un hecho de negligencia médica, sino que se esclarezca completamente lo ocurrido desde el momento en que Blanca Adriana ingresó a la clínica.
La tragedia reabrió la discusión sobre la falta de regulación, supervisión y control en establecimientos que ofrecen cirugías estéticas y procedimientos médicos sin las garantías adecuadas para los pacientes.









