Las labores de rescate en la mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa, llegaron a su fin tras la localización del cuerpo de Leandro Isidro Beltrán Reséndiz, último trabajador atrapado luego del derrumbe registrado el pasado 25 de marzo.
El operativo, encabezado por el Comando Unificado, se prolongó durante 33 días y movilizó a cientos de rescatistas que enfrentaron condiciones adversas para ingresar a la zona colapsada. El hallazgo, realizado la madrugada del 27 de abril, cierra un capítulo marcado por la incertidumbre y la esperanza de encontrar con vida a los trabajadores.
El accidente dejó un saldo de cuatro mineros afectados: dos sobrevivientes y dos fallecidos. La tragedia ha puesto nuevamente en el centro del debate las condiciones de seguridad en la industria minera.
Autoridades federales señalaron que el caso continúa bajo investigación y que aún no se han determinado las causas del colapso ni las posibles responsabilidades de la empresa operadora, Industrial Minera Sinaloa.
Mientras tanto, el Gobierno de México aseguró que brindará apoyo integral a las familias afectadas, en especial a los deudos de Beltrán Reséndiz, originario de Zimapán, cuyo caso simboliza el cierre de esta tragedia que conmocionó al país.









