La agenda de igualdad de género en el Congreso del Estado de Puebla avanza con acciones institucionales, pero también enfrenta retos estructurales que requieren trabajo colectivo, coincidieron durante la entrevista realizada en el programa Los Conjurados, conducido por Erika Rivero.

Daniela Mier, titular de la Unidad para la Igualdad de Género del Congreso local, sostuvo que el principal desafío no solo está en la creación de leyes, sino en su correcta aplicación y en la construcción de una cultura de colaboración entre mujeres y hombres.

“Juntas somos más fuertes, no es un eslogan, es una convicción. Si queremos avanzar, no puede ser desde lo individual, tiene que ser desde la comunidad”, afirmó.

Igualdad desde lo institucional

Mier explicó que la Unidad para la Igualdad de Género trabaja de manera transversal al interior del Congreso, con el objetivo de garantizar un espacio laboral incluyente, libre de discriminación y violencia.

Como parte de estos esfuerzos, destacó la reciente recertificación nivel oro en la Norma 025, que reconoce las buenas prácticas en igualdad laboral y no discriminación. Este logro posiciona al Congreso de Puebla como uno de los pocos a nivel nacional con este estándar.

“La perspectiva de género no es estar en contra de los hombres, es buscar justicia para todas y todos”, puntualizó.

Leyes sí, pero aplicables

Durante la conversación, la funcionaria subrayó que si bien existen avances legislativos en favor de las mujeres, el verdadero impacto depende de su implementación.

Ejemplo de ello, dijo, es la Ley Sabina, la cual permitió la creación de un padrón nacional de deudores alimentarios. Sin embargo, advirtió que otras normas, como las relacionadas con violencia vicaria, aún enfrentan obstáculos para su aplicación efectiva.

“Las leyes sirven cuando se saben aplicar. Deben ser ciudadanas, consensadas y adaptadas a las realidades de cada región”, explicó.

Sororidad: pendiente entre mujeres

Uno de los puntos más críticos abordados fue la falta de sororidad. Mier reconoció que, en muchos casos, las propias mujeres reproducen dinámicas de violencia o competencia.

“El mayor error es decir que somos sororas y al mismo tiempo juzgar o atacar a otras mujeres. La sororidad se demuestra con acciones”, señaló.

En este sentido, insistió en la necesidad de fortalecer el apoyo mutuo, evitar prejuicios y construir redes que impulsen el crecimiento colectivo.

Polarización y necesidad de diálogo

Ante cuestionamientos sobre la creciente tensión social entre posturas políticas y de género, Mier hizo un llamado a evitar la confrontación.

“No todos los hombres son violentos, ni todas las mujeres tienen la razón. La perspectiva de género también implica reconocer eso y trabajar juntos”, dijo.

Añadió que la polarización solo debilita el avance social, por lo que es necesario generar espacios de diálogo incluyentes.

Acciones desde el Congreso

Entre las iniciativas impulsadas desde la Unidad, destacó la realización de charlas abiertas a la ciudadanía, espacios para emprendedoras como la “minimercadita”, así como actividades culturales y de reconocimiento a mujeres poblanas.

Además, informó que se trabaja de manera coordinada con otras dependencias en mesas interinstitucionales, particularmente en temas relacionados con la alerta de género.

Sin definiciones políticas

Cuestionada sobre una posible candidatura rumbo a 2027, Daniela Mier descartó estar enfocada en temas electorales.

“No son tiempos. Estoy concentrada en mi trabajo. Estaré donde la gente quiera, pero respetando los tiempos y las formas”, afirmó.

Un llamado a la acción colectiva

Finalmente, Mier subrayó que el cambio social no depende únicamente de las instituciones, sino de la participación activa de la ciudadanía.

“Si queremos erradicar la violencia, primero debemos dejar de ejercerla entre nosotros mismos. Todo empieza en casa, en cómo nos educamos y cómo nos tratamos”, concluyó.

La entrevista dejó como mensaje central que la igualdad de género no se construye desde la confrontación ni el individualismo, sino desde la colaboración, el respeto y la construcción de comunidad.