Un video difundido en redes sociales colocó en el centro de la polémica a la influencer “Elisa La Yuca”, luego de que fuera captada alterando el hábitat de flamencos en los manglares de Sisal.

La grabación muestra a la joven dentro del área natural reproduciendo música a alto volumen —de la influencer Yeri Mua— lo que provocó que decenas de aves abandonaran el sitio en plena temporada de anidación, una etapa clave para la supervivencia de la especie.

El momento generó mayor molestia cuando la propia creadora hizo comentarios burlones sobre lo ocurrido, minimizando el impacto del disturbio en el ecosistema.

Especialistas y usuarios en redes recordaron que la zona es un humedal protegido de importancia internacional, donde las actividades humanas están reguladas para evitar daños a la biodiversidad.

La reacción no se hizo esperar: colectivos ambientalistas pidieron la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para sancionar la conducta, al considerar que pudo haber afectaciones a una especie protegida.

En respuesta, la influencer aseguró que no observó señalización que restringiera el acceso y sostuvo que atendió la petición de bajar el volumen.

El episodio ha encendido nuevamente la discusión sobre el impacto del contenido viral en espacios naturales y la necesidad de reforzar la conciencia ambiental entre creadores digitales.