Dos propuestas editoriales recientes colocan a la infancia en el centro, aunque desde enfoques contrastantes: la migración y el terror. Por un lado, “La tierra que nos sueña” reúne historias de niñas y niños migrantes en homenaje a Valentina Glockner Fagetti; por otro, “Los colmillos del muertito” introduce la figura de un niño vampiro mexicano.

El primer texto apuesta por una mirada social y crítica, en la que distintas autoras visibilizan las experiencias de la niñez migrante. En su presentación, Verónica Macías Andere llamó a construir herramientas que impidan que las decisiones sobre estas infancias se tomen sin considerar su voz.

En contraste, la escritora Lola Ancira explora el género del “terror rural” con una historia protagonizada por Pablito, un niño vampiro de origen otomí. La obra plantea reflexiones sobre dualidades como vida y muerte, así como el vínculo entre lo monstruoso y lo humano.

“La madre es un personaje que decide proteger a su hijo a toda costa”, explicó la autora, quien optó por un final abierto para permitir la interpretación del lector.

Ambas obras, desde distintas trincheras, coinciden en un punto: la necesidad de narrar las infancias más allá de los lugares comunes, ya sea desde la denuncia social o desde la imaginación literaria.