El Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció una recompensa de hasta 5 millones de dólares por cada uno de los hermanos Arzate García —10 millones en total— por información que conduzca a su arresto y/o condena.
La acusación ampliada retoma cargos originales presentados en 2014 por conspiración para importar marihuana, pero ahora incorpora figuras como narcoterrorismo y apoyo material a organización terrorista extranjera, en el marco de la estrategia impulsada por el expresidente Donald Trump de clasificar a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas para endurecer acciones judiciales y operativas.
Autoridades estadounidenses subrayaron que los imputados están vinculados al Cártel de Sinaloa —en facciones en disputa en Baja California— y no al Cártel Jalisco Nueva Generación, en medio de recientes tensiones entre grupos criminales en el país.
El caso refuerza la presión binacional sobre liderazgos históricos del narcotráfico en la frontera norte, mientras continúan los esfuerzos para su localización y captura.









