La columna de Erika Rivero Almazán
No lo tome con reservas: Claudia Rivera Vivanco se adelantó al 2027 y alzó la mano para ir por la alcaldía de Puebla.
Su círculo más cercano, o sea, el clan Rivera Vivanco (los hermanos, la mamá, el galán, la bola, pues) tuvo una reunión a puerta cerrada para analizar el panorama.
Y este es el asunto: en Morena se están preparando acciones afirmativas para impulsar algunas candidaturas de mujeres en capitales importantes, Puebla entre ellas. Y es aquí en donde Vivanco planea filtrarse como la humedad para continuar su carrera política.
«Pues si Laura Artemisa puede, ¿por qué yo no?», fue la sesuda deducción de la diputada federal.
El clan asintió.
Y su señora madre, Eloisa Vivanco Esquide, se puso a trabajar en la sede nacional de su partido. Ahí están sus canicas y su apuesta.
«No hay tiempo que perder», dijeron los hermanos.
En fin, el clan ya se puso a trabajar a marchas forzadas, programando la estrategia adecuada para «limpiar» su imagen, recuperar adeptos y pasar el sombrero.
Porque la ropa sucia se lava en casa: y si bien es cierto que los niveles de conocimiento de Claudia Rivera son altos, la información completa del cuadro es deplorable: sus negativos son brutales.
No en vano su intentona de reelección fracasó ante un Eduardo Rivera que ni se despeinó para ganarle con más de 21 puntos ese 6 de junio de 2021.
Rivera Vivanco no es querida en la capital.
Pero la necesidad apremia.
Y Claudia encontró un recoveco en la nomenclatura que se está preparando para el 2027.
Para nadie es un secreto que la maestra Laura Artemisa García es una carta poderosa que el grupo armentista está probando. La exlíder del Congreso y actual secretaria de Bienestar está trabajando, y el tiempo tendrá la respuesta.
Y es que Morena ya les peló la piña: sólo aquellos que ganen la encuesta y aseguren una victoria electoral serán los candidatos.
Es aquí en donde Claudia intentará vender espejitos, que en más de una ocasión sí le resultó.
Muchos se la compraron.
Lo que el clan Rivera Vivanco no está viendo es que la política evoluciona, los grupos cambian y el tiempo siempre nos muestra las verdades, por muy crudas que sean.
Ser mujer y apelar al género como única herramienta en una época de alta competencia no es suficiente.
Menos en política.
Es más, también dentro del marco de las posibilidades está la reelección, y Pepe Chedraui se muestra más que discreto en ese punto.
Por algo será.
Seamos serios.









