En el marco del Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, este 22 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó la creación de la denominada “Junta de Paz”, un nuevo organismo internacional que busca intervenir en conflictos globales mediante un esquema de financiamiento directo y gobernanza paralela, lo que ha generado fuertes críticas internacionales.

Trump anunció que los países interesados en integrarse deberán pagar 1,000 millones de dólares en efectivo, condición que definió como “garantía de compromiso”. El primer objetivo del organismo será mantener el alto el fuego en la Franja de Gaza y encabezar su proceso de reconstrucción, con la intención de replicar el modelo en otros conflictos.

Aunque el mandatario aseguró que 59 países se sumaron a la iniciativa, solo 19 naciones acudieron a la firma del acuerdo, entre ellas Argentina, Hungría, Turquía, Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Pakistán.

La Junta de Paz se plantea como un ente que “colaborará” con la ONU, sin embargo, países como Reino Unido, Francia y Noruega rechazaron participar, al considerar que el proyecto busca desplazar el papel central de las Naciones Unidasen la resolución de conflictos.

En su Fase 2 para Gaza, el plan contempla una gobernanza tecnocrática, la desmilitarización del territorio, inversiones para generar más de 50 mil empleos y un fondo de 1,500 millones de dólares para capacitación laboral. No obstante, organismos internacionales y gobiernos europeos cuestionan el proyecto por bloqueos humanitarios persistentesviolaciones al alto el fuego y por considerar que podría derivar en un esquema de ocupación encubierta.

El anuncio se da en un contexto de tensiones con Europa, críticas de Trump a la OTAN y su reciente interés estratégico en Groenlandia, lo que refuerza la percepción de que la Junta de Paz busca instaurar un nuevo orden diplomático basado en el poder económico, más que en consensos multilaterales tradicionales.