Un grave accidente ferroviario se registró la tarde del domingo 18 de enero de 2026 en el municipio de Adamuz, Córdoba, cuando un tren de alta velocidad de la empresa Iryo descarriló e impactó a otra unidad Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario, dejando al menos 10 personas fallecidas y más de 100 heridas, varias de ellas de gravedad.

El siniestro ocurrió alrededor de las 19:40 horas, cuando el tren Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, se salió de la vía en los desvíos de entrada a la estación de Adamuz. Los últimos tres vagones invadieron la vía contigua y provocaron el descarrilamiento del tren Alvia con destino a Huelva, que logró realizar una frenada de emergencia, sin evitar el impacto.

Equipos de bomberos, Guardia Civil, servicios médicos y Protección Civil de Andalucía desplegaron un amplio operativo de rescate, ya que varios pasajeros quedaron atrapados en vagones volcados. Testigos describieron escenas de pánico y caos tras el choque.

El administrador de infraestructuras Adif suspendió la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía al menos durante el lunes 19 de enero. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, dieron seguimiento directo al caso, mientras que hospitales de la región activaron protocolos de emergencia.

Las causas del accidente permanecen bajo investigación y podrían estar relacionadas con fallas en los desvíos o la infraestructura. El hecho ha causado conmoción nacional e internacional, al tratarse del primer accidente mortal en la red de alta velocidad española en más de tres décadas.