La columna de juan Rodolfo Rivera Pacheco
Se cumplieron 100 días del gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta. Y haciendo un breve análisis (luego vendrán encuestas, desde luego), puedo decir que aunque se ha brindado a Puebla estabilidad política y social y un estilo de mucho trabajo y visión de futuro, los grandes pendientes -no solo del gobierno de Armenta sino de todo el país- siguen siendo la inseguridad que vivimos cotidianamente en todos los niveles y zonas los poblanos y el bienestar económico de las familias, con empleo e ingresos que alcancen para una vida digna.
Sobre el primer tema, aunque la tremenda crisis de violencia criminal que se vive en todo México y en Puebla es mucho menor comparada con Estados como Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y otros, hay que puntualizar algunas cosas.
Reitero, la violencia desatada por cárteles del crimen organizado aún no es tan visible en Puebla, pero desde luego ya hay hechos que antes no veíamos -ejecuciones, enfrentamientos armados y acciones de grupos criminales organizados- y por supuesto sigue la actividad de los huachicoleros en todas las zonas donde siempre hemos sabido que existen (zona del corredor autopista Ciudad de México-Puebla-Veracruz y en el norte del Estado), además de los asaltantes de transporte de carga y vehículos particulares en las principales autopistas que recorren el Estado, además de actividades de narcotráfico en antros y demasiados puntos (escuelas, Universidades, restaurantes, etc.).
Es cierto, Puebla no es Sinaloa, pero sí ha crecido la inseguridad. No podemos negarlo ni taparlo.
Seguramente la crisis económica (que siempre ha existido, con desempleo, bajos ingresos, etc.) provoca un poco que aumenten los delitos del fuero común como asaltos a transeúntes, robo a negocios, a casa habitación, robo de autos, de autopartes, robo en transporte público y un largo etcétera. Pero también es cierto que todos esos delitos han crecido porque cada vez hay más gente que quiere abusar y obtener dinero fácil… por desintegración familiar, por influencia mediática (los rateros y narcos son héroes en todas las telenovelas, series y películas) y desde luego por el crecimiento exponencial de las bandas del crimen organizado.
Pero volvamos al tema original. Sí ha crecido la inseguridad pública en Puebla. Ese es el reto a superar por el gobierno de Armenta que apenas empieza. Ya hay mandos militares y de la Marina en las Secretarías que atienden la Seguridad en el Estado y en los principales Municipios. No tengo idea de cuáles sean sus estrategias (yo no me lancé para ningún cargo de elección popular)… pero queremos ver resultados.
¿Cuáles? De entrada poder salir de nuestras casas sin temor a ser asaltados; poder dejar nuestras casas sin temor a que regresemos y hayan sido robadas; poder estar tranquilos cuando nuestros hijos y familia salen a estudiar, trabajar o divertirse; poder dejar nuestro auto en la calle sin temor a que sea robado o desvalijado; poder viajar a cualquier zona del Estado sin miedo a los asaltos; poder abrir un negocio sin el temor de que seamos asaltados o que nos cobren “piso”…
Ese es el reto. Si en nuestras próximas mediciones (encuestas estatales, pues), la inseguridad ha bajado como primera demanda social (y ahora la gente se queje más de la pavimentación o del transporte o del agua… vaya, la gente siempre tiene demandas), seremos los primeros en publicarlo. Y ese será un logro absolutamente atribuible al gobierno de Alejandro Armenta.
Pero si las cosas siguen igual o -lo peor- aumenta la percepción (y hechos reales) de inseguridad entre los habitantes de Puebla y sus principales Municipios… también seremos los primeros en decirlo, sin dolo alguno. Es lo que dice la gente, no lo que pensamos nosotros.
Y está bien que haya buenos servicios públicos, buenas gestiones en economía y desarrollo empresarial, buenas acciones en educación, ciencia y cultura, buenos avances en la promoción del deporte, buenos logros a favor de las mujeres y familias (DIF) y todo lo que evidentemente ha empezado a hacer bien el gobierno de Alejandro Armenta y se quiere dar a conocer a través de muy vistosas estrategias de comunicación social. Pero si no baja la percepción de inseguridad en Puebla… todo lo demás se verá opacado. Por muy bonito que se presente en spots y más spots y boletines pagados en todos los medios.
Y desde luego -en el BEAP- lo vamos a medir. Espérennos.
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