Consideró que un verdadero dirigente no puede ser sectario, no puede respaldar a una expresión, no puede bajo ninguna circunstancia servir a los intereses de un grupo.
Redacción Los Conjurados
Aristóteles Belmont fue un error para Morena en Puebla; así lo consideró Mario Bracamonte, al referirse al distanciamiento entre la dirigencia del partido y el gobernador, Miguel Barbosa Huerta.
Durante entrevista en Los Conjurados, programa conducido por la periodista Érika Rivero Almazán, expuso que dicho distanciamiento no fue buscado por el mandatario.
Lamentó que exista una animadversión hacia el Gobernador, y en ese sentido, mencionó que en Puebla se deben respaldar a las autoridades emanadas del partido, y si se equivocan o traicionan al partido, se tiene que señalar, no ocultar.
«No tiene uno que comulgar con totalmente con el gobernador ni con todo lo que hace, pero es imprescindible estar cercano a las autoridades emanadas del partido; no se puede concretar el proyecto si el partido no se encuentra en comunicación con sus autoridades», expuso.
Criticó a Aristóteles Belmont, al decir que, de entrada, nunca fue nombrado presidente, sino secretario de organización sin consultar al concejo político; además, el tuvo que haber buscado acercamiento con Barbosa Huerta
Mario Bracamonte consideró que un verdadero dirigente no puede ser sectario, no puede respaldar a una expresión, no puede bajo ninguna circunstancia servir a los intereses de un grupo; por el contrario, debe brindarse por y para el interés colectivo, y eso incluye el diálogo con quien no se está de acuerdo.
Recordó que la misión de los morenistas debe ser espaldar a la Cuarta Transformación, y el abanderado es Andrés Manuel López Obrador, y muchos morenitas están en todo, menos en eso; cargos y puestos son importantes, pero secundarios.
Por último, en el marco de la renovación de la dirigencia, dijo que quien llegue tenga diálogo, pues hay más posibilidades de incidir y hacer que se tome en cuenta al partido.








