El incremento en la detección de trastornos del espectro autista y la creciente preocupación por conductas violentas en niñas, niños y adolescentes forman parte del panorama actual de la salud mental en Puebla, advirtió Umi Choda Morales, directora del Centro Poblano de Salud Mental Integral (CEPOSAMI).
Durante una entrevista en Los Conjurados con Érika Rivero Almazán, la especialista señaló que, a seis meses de operación, el centro ha confirmado una alta demanda de atención, evidenciando la necesidad urgente de servicios especializados en salud mental para este sector.
Alta incidencia de autismo
Choda Morales destacó que uno de los principales hallazgos es el elevado número de menores con trastornos del neurodesarrollo, particularmente del espectro autista.
“El número de casos es altísimo”, afirmó.
Explicó que este fenómeno responde tanto a una mejor capacidad de diagnóstico como a factores multifactoriales, entre ellos condiciones genéticas y ambientales. Además, subrayó que anteriormente muchos casos no se identificaban correctamente, lo que hoy permite visibilizar una realidad que antes permanecía oculta.
En este sentido, enfatizó la importancia del diagnóstico oportuno, ya que permite establecer planes de tratamiento adecuados y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, recordó que estos diagnósticos suelen ser costosos en el ámbito privado, lo que convierte al CEPOSAMI en una alternativa clave para las familias.
Violencia en menores, un fenómeno en transformación
En paralelo, la especialista alertó sobre la preocupación creciente por conductas violentas en menores de edad. Aunque no se trata únicamente de un aumento en cifras, sí existe una mayor visibilidad y complejidad del fenómeno.
“La violencia ya no está solo en el espacio físico; ahora también está en el entorno digital”, explicó.
Indicó que el acoso escolar ha evolucionado hacia formas más persistentes a través de redes sociales, donde los episodios pueden prolongarse, difundirse y amplificarse, generando impactos más profundos en la salud emocional de los menores.
Asimismo, advirtió que la exposición a contenidos violentos en plataformas digitales influye en la forma en que niñas, niños y adolescentes construyen su visión del mundo, especialmente cuando no existe supervisión por parte de los adultos.
Factores sociales detrás del problema
Choda Morales subrayó que tanto los trastornos emocionales como las conductas violentas no pueden entenderse de forma aislada, ya que están relacionados con múltiples factores sociales.
Entre ellos mencionó:
- Falta de redes de apoyo
- Carencias en alimentación y descanso
- Escasa convivencia supervisada
- Acceso temprano y sin control a dispositivos digitales
En este contexto, retomó principios como la jerarquía de necesidades de Abraham Maslow, para explicar que si las necesidades básicas no están cubiertas, es difícil que los menores desarrollen habilidades emocionales y sociales adecuadas.
Llamado a la supervisión y corresponsabilidad
Ante este panorama, la directora del CEPOSAMI hizo un llamado a madres, padres y tutores a asumir un papel activo en la supervisión del entorno digital de los menores.
Señaló que el acceso a dispositivos debe entenderse como un privilegio sujeto a reglas claras, incluyendo la revisión de contenidos y el acompañamiento constante.
“No es invadir su privacidad, es protegerlos”, puntualizó.
También insistió en la importancia de fomentar el diálogo, establecer límites y generar alternativas de desarrollo, como actividades deportivas, culturales o recreativas, que reduzcan la dependencia digital.
Expansión del modelo de atención
Finalmente, Choda Morales adelantó que el CEPOSAMI trabaja en la capacitación de psicólogos en los sistemas DIF municipales, con el objetivo de llevar atención básica a los 217 municipios del estado.
Esta estrategia busca facilitar el acceso a diagnósticos y tratamientos sin necesidad de traslados largos, fortaleciendo así la cobertura en salud mental infantil y juvenil.
“La salud mental es un derecho y requiere del trabajo conjunto de familias, instituciones y sociedad”, concluyó.










