Un video grabado en el Centro Femenil de Reinserción Social de Tepepan, en Xochimilco, volvió a colocar bajo los reflectores a dos de las mujeres más conocidas de la historia criminal de México: Juana Barraza Samperio, “La Mataviejitas”, y Sara Aldrete Villareal, “La Narcosatánica”.
Las imágenes fueron compartidas entre el 13 y 14 de septiembre por la diputada local del PVEM, Rebeca Peralta, quien realizó una jornada de entrega de apoyos a población vulnerable dentro del centro penitenciario.
En la grabación aparecen Barraza y Aldrete en sillas de ruedas mientras reciben distintos artículos proporcionados durante la jornada.
Entre los apoyos entregados se encontraban productos de higiene, como champú, papel sanitario, toallas sanitarias, pasta dental y crema, así como pantuflas, sillas de ruedas y aparatos auditivos.
Barraza, con el cabello completamente canoso, aparece recibiendo una bolsa y un par de pantuflas. En el video agradece a la legisladora y asegura que ella y otras internas han recibido apoyo de manera constante.
Aldrete, por su parte, agradece la silla de ruedas que le fue entregada y explica que la necesita. Posteriormente aparece utilizando el aparato y compartiendo alimentos junto con la diputada.
Peralta concluyó el video con un agradecimiento al titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina, Pablo Vázquez, y a la jefa de Gobierno, además de destacar la importancia de continuar con acciones relacionadas con la reinserción social.
Juana Barraza fue condenada en 2008 a 759 años y 17 días de prisión por 16 homicidios de adultas mayores y 12 robos calificados. Fue detenida el 25 de enero de 2006 y, según el expediente de su caso, utilizaba engaños para acercarse a mujeres de la tercera edad antes de atacarlas.
La interna también enfrenta problemas de salud derivados de insuficiencia renal. En mayo pasado fue trasladada temporalmente a un hospital y posteriormente regresó al sistema penitenciario.
Sara Aldrete, conocida también como “La Madrina”, fue señalada como cercana a Adolfo Constanzo, líder de un grupo relacionado con crímenes rituales en Matamoros. Fue sentenciada a más de 60 años de prisión por diversos delitos y hasta la fecha sostiene su inocencia.
La difusión de las imágenes provocó opiniones encontradas. Algunos usuarios defendieron la entrega de apoyos como parte de la atención a personas privadas de la libertad; otros criticaron que una funcionaria difundiera públicamente imágenes y agradecimientos de internas condenadas por crímenes de alto impacto.
Ambas mujeres llevan varias décadas privadas de la libertad y actualmente permanecen recluidas en el sistema penitenciario de la Ciudad de México.











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