Katmandú, Nepal.- Nepal continúa bajo emergencia tras el colapso de un glaciar que provocó una poderosa inundación el pasado miércoles y dejó, hasta este viernes, al menos 579 muertos y mil 924 desaparecidos.
La corriente arrasó comunidades y vías de comunicación a lo largo de los ríos Lhende Khola, Bhotekoshi y Trishuli, llevando consigo toneladas de agua, hielo, lodo y rocas. También resultaron dañados proyectos hidroeléctricos y cientos de megavatios de generación eléctrica quedaron fuera de servicio.
La cifra de desaparecidos aumentó durante las últimas horas, principalmente por la incorporación de unos 933 trabajadores de instalaciones hidroeléctricas que no habían sido contabilizados. Entre los no localizados también figuran 517 extranjeros y 127 viajeros nepalíes.
En territorio chino se contabilizan otros 558 desaparecidos en Gyirong, Tíbet, incluidos 260 extranjeros. Los cadáveres recuperados han aparecido incluso decenas de kilómetros río abajo, principalmente en Chitwan y Nawalparasi.
Las operaciones de búsqueda se mantienen con apoyo de helicópteros, militares, policías, perros y maquinaria. Más de 4 mil 400 personas han sido evacuadas o atendidas, aunque la destrucción de puentes y carreteras mantiene algunas zonas aisladas.
El desastre fue consecuencia del colapso glaciar y no de un terremoto. El material bloqueó un río, generó un dique natural y, al romperse, liberó una enorme ola de agua y sedimentos.
Entre los desaparecidos hay ciudadanos de varios países, mientras más de un centenar de turistas ya han sido rescatados. La Cruz Roja calcula alrededor de 93 mil afectados.
El gobierno nepalí movilizó a decenas de miles de elementos y habilitó recursos de emergencia. Los daños preliminares superan los mil 300 millones de dólares y las autoridades mantienen la alerta ante posibles nuevas crecidas.









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