Erika Rivero Almazán
Ya está saliendo el peine; son 4 los factores que está ponderando el PAN para elegir a sus candidatos para el 2027: Nivel de confianza, negativos, intension de voto y
conocimiento.
No se escucha mal.
El problema son los porcentajes en que se están ponderando esos factores.
A lo mejor muchos mal pensados apoyan la hipótesis de que esta formula abre la posibilidad de amañar el proceso interno y queden los consentidos.
Y cómo no, cuando el nivel de conocimiento apenas valdrá un 10%, cuando debería ser un factor que pese más en la balanza si hablamos de una competencia electoral que está a la vuelta de la esquina.
La lógica marcaría que los 4 factores pesarían un 25% cada uno.
Pero no.
En esa dinámica, un desconocido, que no ha hecho trabajo de "tierra", sin trayectoria y sin experiencia podría escalar para ganar una candidatura.
El problema ahí no queda.
La complejidad se agrava cuando no hay reglas claras sobre cuántas encuestas se harán, qué empresas las harán ni a quiénes.
El mensaje de Jorge Romero es tan amplio como ambigüo: todos tienen derecho a participar si se inscriben en la plataforma digital.
Y en el caso de Puebla, la cosa empeora cuando la dirigencia estatal, encabezada por Mario Riestra, no aterriza acuerdo con los grupos y aún no cierra la operación cicatriz en todo el interior del estado.
Tal vez la parte más visible sea en la capital con el Yunque, o lo que queda de él.
Sin embargo, para ser totalmente honestos, si bien la ultraderecha está trabajando a medio gas, es indiscutible que su figura más conocida y popular sigue siendo Eduardo Rivera Pérez.
Y esta realidad no termina de ser digerida por la nueva dirigencia, que hasta el momento, ha sido incapaz de concretar acuerdos para caminar unidos a la elección 2027.
Guste o no, es inconcebible que no sumen a un grupo que aún tiene influencia y simpatía en la zona metropolitana.
Y el caso de la capital se replica en la zona metropolitana y al interior del estado.
Así las cosas, el PAN aldeano permanece empantanado.
Mientras no se concrete la unidad entre panistas, se clarifique el método de selección de candidatos, pero sobre todo, Mario Riestra permanezca sin un discurso crítico a Morena, la 4T y el gobernador Alejandro Armenta (a quien no toca ni con el pétalo de una rosa) la oposición es una caricatura.
Una caricatura que está sirviendo para hacer el caldo gordo a "La Bonita" o a Pepe Chedraui.
¿O ése es el objetivo?








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