La columna de Erika Rivero Almazán

De las cosas que uno se enterar en los destapes.

Porque lo que presenciamos en el Tercer y último informe de la administración municipal panista fue eso: el destape de Adán Domínguez a la dirigencia estatal de Acción Nacional.

Fue por eso que no fue la oposición.

Es más, no fue invitada, ni nadie que ostentara el sello 4T.

Hubo muchas ausencias, y una de las que se resintió más fue la de Mario Riestra, el candidato a la alcaldía que aún anda de capa caída.

No, no es que siga de capa caída, es que no va a apoyar el proyecto de Adán; ya rompió con el grupo de Eduardo Rivera, y va por lo suyo…

Mi fuente es de primer nivel, y me lo confesó de lo más natural. Como si fuera una noticia ya muy sabida y manoseada.

-¿Cómo, qué Riestra no quiere volver a ser alcalde de Puebla y quiere el Comité Municipal?, pregunté, llena de ingenuidad.

No, los guamazos están de a kilo… ves que de por si no se soportaron nunca, y en campaña, jamás se pusieron de acuerdo en nada; Mario decía que no iba a cargar con los pesos muertos de Eduardo, y de eso se enteró Lalo; fue el principio del fin de esa relación…

-¿Y entonces?, pues qué no los únicos rebeldes no son Mónica Rodríguez, Rafael Micalco y Edmundo Tlatehui?, reviré

Y por cierto, otros de los muchos ausentes panistas fueron Mónica y Rafael. Mundo sí acudió, esperó a la salutación de Lalo, y se retiró rápido y con disimulo. Cumpliendo con las cortesías políticas, pero con cara larga.

-Pues ya hay otro más. Mario Riestra va por la conquista de sus propias canicas y también empezó hoy a hacer sus propias maniobras: por eso no ves a muchos panistas acá: son los que no apoyan a Lalo, y por lo tanto, a Adán. A Mario le queda claro que si quiere ganar un puesto de elección popular debe controlar el partido, si no, le va a pasar lo mismo que en esta elección. Y tiene sólo tres años… o seis, nunca se sabe para dónde vayan a caer las cosas.

-Ya no entendí bien, ¿entonces, qué quiere Mario?, porque lo que quiere Lalo y su grupo queda muy claro: seguir controlando el partido, y todos los recursos… La plática estaba en su mejor momento.

-Pues a menos Lalo y Mario lleguen a un acuerdo y se sientan ambos a negociar, pudiera construirse una alianza, pero como va la cosa, hay pocas probabilidades de que eso suceda. Mario tendría que ponerse muy espeso… y no vea a Lalo cediendo territorio. Lo que ahora está pasando es que los Riestra (recordemos que Mario nunca va a ningún lado sin Rodrigo o Susana) están sacando todos los cuchillos para cortar su propia rebanada del pastel que se niegan a convidarles.

Fue en ése momento que caí en la cuenta de que, efectivamente, en el “destape” del todavía alcalde de Puebla, faltaba toda la oposición (quienes me confirmaron después que no fueron invitados), que no había representantes ni del gobierno del estado, ni del gobernador electo, ni del alcalde electo, ni de la iglesia católica, ni de la rectoría de la BUAP, ni diputados ni representantes del legislativo. Y por si fuera poco, en la “fiesta panista” de quien aspira a convertirse en el próximo presidente del PAN, no estaban un montó de la cepa panista. 

Caí en la cuenta de que mi fuente tenía toda la razón: ¿y dónde están los panistas? 

Divididos.

Desconcertados.

Indecisos.

¿Para dónde ir?

¿A qué barco subirse?

La pregunta es más tétrica cuando son tiempos en que la embarcación apenas llega a una insegura lanchita de remos.

Mientras, Adán seguía al pie su discurso, enunciado con la seguridad de quien lo ensayó una y otra vez: “Nos vamos con la satisfacción del deber cumplido… al próximo presidente municipal le dijo que recibe una ciudad en marcha… les deseo lo mejor… cuenten conmigo, para lo que haga falta…”

“Sé que muchos de ustedes se estarán preguntando, ¿Qué sigue para Adán Domínguez? Un buen jefe siempre va en la dirección correcta, y yo tengo claro qué camino debo seguir: antes que nada está la responsabilidad de terminar este gobierno… Las elecciones no nos favorecieron, pero eso no borra el esfuerzo ni los resultados… La política es una rueda de la fortuna, a veces estás arriba, y otras abajo, y el futuro está lleno de nuevas oportunidades… este no es el final, es el principio para nuestro equipo: hace 22 años empecé a participar en política; no es la primera ni la única ocasión que me verán en un cargo público porque ésta es mi vocación de servicio… pronto sabrán de mi”.

Era una fiesta para puros panistas; aderezados con empresarios, rectores de universidades y medios de comunicación; como para maquillar un tercer informe.

El alcalde llegó con una imagen mescla de rockstar y youtuber; alegre, casual, muy sport, soportados con videos que mostraron una ciudad segura, con respuesta policiaca en menos de 2 minutos con cronómetro en mano, sin baches, sin ambulantes y sin caos vial. Con parques, jardines y canchas de tenis impecables. Con gente bonita riendo, y un alcalde comiendo memelas, haciendo cocteles y hasta bailando.

Era su día.

Y Adán Domínguez lo sabía. 

Sentado, en primerísima fila, su sensei, Eduardo Rivera, quien acaparó los disparos de las cámaras y las entrevistas: continuaré mi carrera política porque Puebla necesita ahora más que nunca al PAN, y serviré en donde sea llamado a servir; dijo. Aunque como ya se sabe, forma parte del equipo Jorge Romero, en la campaña interna a la dirigencia nacional de Acción Nacional.

La pinza estaba cerrada: el proyecto del Yunque se llama Adán Domínguez. 

Hasta hoy.

Y a ese barco no se subieron Edmundo Tlatehui, Mónica Rodríguez, Rafael Micalco, y ahora, como ya sabemos, ninguno de los Riestra.

¿Quién más no se subirá?

La cena de las rivalidades ya empezó, y los cuchillos están en la mesa.