El secretario general del Comité Directivo Estatal del PRI en PueblaLorenzo Rivera Nava, reconoció que durante el reciente proceso de renovación interna del partido enfrentó “fuego amigo”, pero aseguró que esas tensiones no desviarán el objetivo central: reconstruir al PRI y sacarlo del quinto lugar electoral en el que se encuentra actualmente.

Durante su participación en el espacio LosConjurados, Rivera afirmó que la actual dirigencia recibió a un PRI debilitado y relegado, aunque confió en que el partido remontará posiciones rumbo a los comicios de 2027, mediante una estrategia política clara y trabajo territorial.

Ceder por el bien mayor

Rivera explicó que su decisión de no contender por la presidencia estatal del PRI y asumir la secretaría general respondió a un “bien mayor”: preservar la unidad del partido. Reconoció que su nombre fue impulsado con fuerza para encabezar la dirigencia, pero optó por bajarse de la contienda para evitar una fractura interna.

“Había que ceder por el bien común”, sostuvo, al reiterar su respaldo a Xitlalic Ceja, actual presidenta del Comité Directivo Estatal, con quien —dijo— trabajará de manera coordinada.

Operación cicatriz

Como parte del proceso de recomposición interna, Rivera adelantó que la dirigencia sostendrá un acercamiento con Delfina Pozos, quien quedó fuera de la fórmula de unidad, como parte de una operación cicatriz para cerrar filas y reincorporar a los distintos liderazgos.

Aseguró que el nuevo PRI en Puebla será de puertas abiertas, incluyente y enfocado en sumar a la militancia, exdirigentes y cuadros que se alejaron en procesos anteriores.

Minimiza salida de militantes

Respecto a versiones que señalaban una desbandada priista tras la salida de Néstor Camarillo, Rivera desestimó las cifras. Aclaró que no fueron 300 militantes los que abandonaron el partido, sino a lo mucho 100, y consideró que el impacto político de esas salidas ha sido sobredimensionado.

“El PRI sigue vivo”, afirmó, y sostuvo que el reto no es contar cuántos se van, sino convencer a los que se quedan y recuperar a quienes se alejaron.

Con un discurso de autocrítica, unidad y reordenamiento interno, la nueva dirigencia priista en Puebla busca dejar atrás las divisiones y preparar al partido para competir con mayor fuerza en el próximo ciclo electoral.