La salud mental de niñas, niños y adolescentes enfrenta retos que involucran no solo a las instituciones de salud, sino también a las familias y al entorno social. En entrevista con Los Conjurados, Umi Choda, directora del Centro Poblano de Salud Mental Integral para Niños, Niñas y Adolescentes (Ceposami), habló sobre los principales factores que afectan el bienestar emocional de los menores y la importancia de atenderlos de manera integral.
Estas son Las 5 de Los Conjurados con Umi Choda:
1. El 25% de quienes atentan contra su vida son menores de edad
Umi Choda alertó que una cuarta parte de las personas que cometen suicidio son menores de edad, situación que representa un llamado de atención para familias e instituciones. Explicó que los menores que llegan al Ceposami con riesgos de atentar contra sí mismos cuentan, en muchos casos, con un importante factor de protección: padres o tutores que buscaron ayuda.
2. La salud mental también se construye desde casa
El entorno familiar tiene una influencia determinante en el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes. La especialista señaló que situaciones como violencia psicológica, física o sexual, así como presenciar conflictos dentro del hogar, pueden afectar gravemente a los menores.
Por ello, llamó a los padres a asumir una crianza consciente y a reconocer que sus propias formas de manejar las emociones también sirven como ejemplo para sus hijos.
3. Poner límites sin humillar también es una forma de amor
Para Choda, establecer límites proporciona certeza y seguridad a los menores, pero hacerlo no significa ignorar o invalidar sus emociones.
Un niño puede sentirse frustrado o enojado ante una negativa y, al mismo tiempo, recibir un límite. La especialista destacó que los adultos pueden acompañar esa emoción sin ceder necesariamente ante lo que el menor solicita y sin recurrir a gritos, insultos o humillaciones.
4. La salud mental debe atenderse de manera integral
El modelo de Ceposami contempla que los problemas de salud mental no pueden abordarse únicamente desde la psicología o la psiquiatría. También es necesario considerar la salud física y el contexto familiar, social y económico de cada paciente.
Choda explicó que factores como la violencia, el bullying, la vulnerabilidad económica o la falta de espacios seguros también deben ser considerados y, cuando sea necesario, atendidos mediante la vinculación con otras instituciones.
5. Ser buen padre no significa ser perfecto
Finalmente, la especialista destacó que una crianza saludable no requiere padres perfectos, sino adultos conscientes y preocupados por el bienestar de sus hijos.
Consideró que el hecho de que madres y padres se pregunten si están haciendo bien su labor ya representa un punto de partida, pues demuestra una crianza intencionada y abierta a aprender, modificar estrategias y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.
La salud mental de niñas, niños y adolescentes, concluyó, es una responsabilidad compartida entre familias, escuelas, instituciones y sociedad.










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