“Hay una delgada línea entre amistad, complicidad y negocio”, apuntaron, advirtiendo que cuando el periodismo se convierte en gestor de reputaciones, pierde su esencia y su función social.
Redacción Los Conjurados
En una reciente entrevista con destacadas periodistas de Puebla, se abordó una problemática que afecta profundamente al periodismo en México y en la región: la creciente práctica de algunos medios y periodistas de dejar de hacer periodismo crítico para convertirse en administradores de la imagen y reputación de quienes les pagan.
Carolina Fernández y Lilia Alcántara explicaron que muchos medios dependen económicamente de los convenios publicitarios con gobiernos y actores políticos, situación que limita la independencia y la capacidad crítica. “Aquí en México funciona mucho la lógica de ‘te pago para que no me pegues’”, señalaron, describiendo una forma de censura económica que condiciona la cobertura informativa.
Además, mencionaron que en ocasiones las relaciones entre periodistas y políticos o funcionarios se vuelven más un negocio o una alianza estratégica que una relación profesional basada en principios éticos. Esta situación pone en riesgo la credibilidad y la imparcialidad del periodismo, además de afectar la confianza pública en los medios de comunicación.
“Hay una delgada línea entre amistad, complicidad y negocio”, apuntaron, advirtiendo que cuando el periodismo se convierte en gestor de reputaciones, pierde su esencia y su función social.
Esta problemática coincide con una crisis general de credibilidad del periodismo en la era digital, donde el público prefiere a veces seguir a creadores de contenido sin base periodística en plataformas como TikTok, antes que confiar en medios tradicionales.
La reflexión de estas periodistas pone en evidencia la urgencia de fortalecer la independencia económica y ética del periodismo para recuperar la confianza social y garantizar una información crítica, veraz y libre de intereses particulares.








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