La columna de Erika Rivero Almazán
Son más de 800 poblanos que han recurrido a la justicia para demandar a la empresa Agua de Puebla por ser rehenes de un pésimo servicio, tanto en la calidad de agua como por la falta de suministro que llega a tardar hasta 2 o 3 semanas, sin embargo, la empresa irrumpe en los hogares: apoyada por la policía estatal o municipal amenaza, extorsiona y hasta roba a los ciudadanos, quienes se encuentran en un estado de total indefensión, porque las autoridades, tanto municipales como estatales no hacen nada para defenderlos.
“Es común las multas o cortes de agua y de drenaje, o bien, la extorsión: amenazan al ciudadano de que si no paga algunos miles de pesos (han querido llegar a “cobrar” 100 mil pesos) les cortan el suministro de manera definitiva”, comentó el abogado y activista Omar Jiménez Castro, quien en su haber ya acumula cientos de expedientes de poblanos quejosos.
“Lo peor es que Agua de Puebla se comporta como un verdadero hampón en contra de sus clientes, pero lo que no entendemos es que la policía del gobierno estatal y municipal los apoya, y los poblanos se sientes completamente desprotegidos”.
¿Cómo esta empresa, de origen bastante fraudulento, puedo llegar a tener esta fuerza?, ¿Cómo el gobierno del estado y los municipios pueden respaldar esta actuación?
Sin palabras.
Pero esto es lo que está pasando en el estado de Puebla, y sobre todo, en la Angelópolis y la zona conurbada, sitios en donde Agua de Puebla para Todos brinda este servicio, que dicho sea de paso, es bastante malo: la calidad del agua suele ser pésima, colores achocolatados o grises son comunes, malos olores, y por si fuera poco, muchas colonias se quedan sin el servicio durante semanas y se ven obligadas a contratar pipas.
Pero eso si, los cobradores se presentan a los domicilios, a veces acompañados de la policía estatal o municipal para amedrentar con el pago.
Unos verdaderos gansters.
¿Por qué los diputados no hacen nada?
¿Y los presidentes municipales?,
¿Y el gobernador?
Silencio absoluto.
Francisco Castillo Montemayor, economista y servidor público en temas de Agua y Medio ambiente federal y estatal, desde la época de Mariano Piña Olaya, pasando por Manuel Bartlett, Melquiades Morales y Mario Marín, comenta que la empresa fue creada después de ganar una licitación por la que no compitió, y que fue instaurada en el gobierno de Rafael Moreno Valle, con el propósito de involucrar a la iniciativa privada para eficientar el servicio, mejorar la calidad del líquido, extender la red hidráulica y limpiar las aguas de los ríos, pero tras 8 años de calvario, está demostrado que la privatización fue un rotundo fracaso: el agua en Puebla es escasa, mala, los ríos están más contaminados que nunca, el servicio es pésimo y ahora tiene contra las cuerdas a la población.
Y nadie hace nada.
“Lo que ahora hace falta es voluntad y decisión política, un verdadero interés por defender los derechos de los poblanos que necesitan el agua, ahora más que nunca para cumplir las normas de sanidad por la pandemia…”.
“Agua de Puebla demostró que es una empresa ineficiente y que incumplió con todos los requisitos. ¡Claro que se puede echar a tras la privatización! Pero el gobernador no sé si lo están engañando, o se está dejando engañar o quiere nadar de a muertito…”, “
Incluso, Castillo Montemayor y Jiménez Castro coincidieron que el gobierno del estado puede demandar formalmente a la empresa, la cual deberá estar obligada a pagar una penalización millonaria al estado, y no al revés, como muchos funcionarios ponen de pretexto para no tomar cartas en el asunto.
“La ineficiencia, inexperiencia e incapacidad administrativa, financiera y de cobranza de Agua de Puebla también se ve reflejado en sus tarifas altas tarifas: por filtraciones en su red hidráulica pierde el 38% del agua que extraer… de ahí que suba los precios ante tanta pérdida. Pero lo realmente preocupante no es sólo el dinero, sino que está dañando y vaciando los mantos acuíferos, que son el futuro de las próximas generaciones”, explicó Castillo Montemayor.
Otro dato que expone la ineptitud de Agua de Puebla es que no cumplió su compromiso de sanear las aguas de los ríos: "El río Atoyac es una cloaca, y al gobernador lo engañan o se está dejando engañar cuando le dicen que las empresas sanean sus aguas… la privatización que impulsó el entonces gobernador Rafael Moreno Valle fue un total fracaso… pero es la hora en que nadie hace nada para defender los intereses de los poblanos”.








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