Después de 124 días sin acudir físicamente al Senado, Enrique Inzunza regresó este lunes 31 de agosto al recinto legislativo. Su última presencia había sido el 29 de abril, el mismo día en que autoridades de Estados Unidos lo señalaron junto con Rubén Rocha Moya y otros ocho ciudadanos de Sinaloa.
Los señalamientos difundidos en el caso incluyen presunta asociación delictuosa, posesión de ametralladoras y tráfico de narcóticos. Inzunza no ha sido sentenciado en México y sostiene que la investigación de la Fiscalía General de la República debe cerrarse.
El senador sinaloense, exmagistrado y exsecretario general de Gobierno, anunció el 26 de agosto su separación de la bancada de Morena, aunque aclaró que no renunció al escaño ni a su militancia. Se declaró independiente para evitar que el caso afecte políticamente al partido.
Durante su regreso, afirmó que tiene la “conciencia tranquila” y acusó una “embestida de la derecha”. Rechazó las acusaciones en su contra y afirmó que no existe una sola prueba que lo vincule con los señalamientos después de cuatro meses.
Inzunza conserva el fuero constitucional, no pidió licencia y mantiene su oficina en el cuarto piso de Morena. Además, adelantó que ejercerá su voto durante el nuevo periodo legislativo, que comienza este martes 1 de septiembre.
La decisión tiene un efecto político para Morena: su salida de la bancada representa un voto menos para alcanzar la mayoría calificada. Mientras la oposición reclamaba que dejara temporalmente el cargo, el senador decidió permanecer en el Senado y enfrentar desde ahí los señalamientos estadounidenses.










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