La planta de Volkswagen en Cuautlancingo enfrenta un nuevo ajuste que dejará fuera a 786 trabajadores sindicalizados, luego de que la empresa determinara suspender de manera indefinida uno de los tres turnos en las líneas de Jetta y Tiguan, mientras la demanda de vehículos en Norteamérica mantiene a la industria automotriz bajo presión.
La medida no implica el retiro de los modelos de Puebla. Jetta y Tiguan continuarán fabricándose en la entidad, pero con una capacidad menor. La empresa atribuye la decisión a un “contexto desafiante” para el sector a nivel mundial y regional, mientras el grupo Volkswagen mantiene también un amplio programa de reducción de costos y empleos a escala global.
De los 786 trabajadores que dejarían la planta, 611 corresponden a empleados con menor antigüedad y 175 a retiros voluntarios. El número representa aproximadamente 11% de los 7 mil 49 trabajadores que integran la plantilla sindicalizada. Entre los afectados se encuentran trabajadores que habían recibido plazas por mecanismos contemplados en el contrato colectivo, incluidos familiares de empleados fallecidos o hijos de jubilados.
El SITIAVW, encabezado por Hugo Tlalpan Luna, afirma que no acordó los despidos y que desde mayo presentó propuestas para mantener activo el tercer turno. La inconformidad creció debido a que algunos trabajadores se enteraron de su salida cuando recibieron el depósito de su finiquito.
El conflicto laboral se cruza ahora con la revisión salarial 2026-2028. La representación sindical llegó a plantear hasta 17% de incremento global, pero el preacuerdo alcanzado con Volkswagen contempla 10.04%: 4.3% al tabulador y 5.74% en prestaciones.
El convenio también considera una retabulación para facilitadores de mantenimiento, con un incremento anual de 29 mil 426 pesos, además de acuerdos relacionados con la Ley Silla y 12 días consecutivos de vacaciones, conforme al calendario de la SEP.
Aunque el acuerdo permitió cancelar el movimiento de huelga programado para el 26 de agosto, todavía no está cerrado. Los trabajadores deberán votar el convenio el próximo 11 de septiembre, de 4:30 a 18:00 horas, dentro de la planta. Un rechazo abriría nuevamente la negociación y podría devolver el riesgo de huelga a Volkswagen Puebla.
Mientras tanto, el gobierno estatal asegura que el mercado laboral poblano tiene capacidad para absorber a parte de los trabajadores afectados y ha mencionado unas 4 mil vacantes disponibles. Sin embargo, la cifra corresponde a oportunidades laborales generales y no garantiza la contratación de los 786 despedidos.
El recorte refleja una reducción de volumen y no un cierre de la planta poblana. La presión de la demanda estadounidense, los aranceles, el T-MEC y los costos internacionales están detrás de un ajuste que ahora coloca a los trabajadores ante una decisión clave: aceptar el nuevo contrato o reabrir el conflicto laboral.










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