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Universidad de la Salud: formación de profesionales para los retos del futuro

por Conjurados | Ago 27, 2026 | Principales, Los Conjurados en vivo | 0 comentarios

Con más de 3 mil 500 estudiantes de nuevo ingreso y una matrícula que crece de manera acelerada, la USEP apuesta por una formación práctica, simulación clínica y atención a jóvenes de distintas regiones de Puebla.

Redacción Los Conjurados

En el Centro Histórico de Puebla, la Universidad de la Salud del Estado de Puebla (USEP) desarrolla un modelo educativo que busca preparar a médicos, médicas, enfermeros y enfermeras para enfrentar las necesidades del sistema de salud.

En un recorrido realizado por Los Conjurados, se conocieron las instalaciones, laboratorios y simuladores con los que los estudiantes complementan su formación teórica mediante prácticas que reproducen diferentes escenarios hospitalarios.

La institución está próxima a contar con su primera generación de egresados y actualmente registra un crecimiento significativo en su matrícula. De acuerdo con el rector José Manuel Hernández Ramón, este año ingresaron 3 mil 515 estudiantes, cifra que representa un incremento de 476 por ciento respecto a 2024.

Una universidad que busca ampliar el acceso

Hernández Ramón explicó que uno de los principales objetivos de la USEP es brindar oportunidades de formación a jóvenes que difícilmente podrían acceder a una institución privada, particularmente aquellos provenientes de regiones del estado.

La universidad cuenta con cuatro sedes regionales en Yaonáhuac, Izúcar de Matamoros, Tepexi de Rodríguez y Zoquitlán, donde se busca que los estudiantes de las propias comunidades puedan formarse como profesionales de la salud y posteriormente prestar sus servicios en sus lugares de origen.

“Queremos que ahí se quede”, señaló el rector al referirse a la estrategia de formar médicos y personal de enfermería en las regiones donde también existe una necesidad importante de servicios de salud.

A ello se suma el apoyo de la beca federal Jóvenes Escribiendo el Futuro, que representa un respaldo económico de 5 mil 800 pesos bimestrales para los estudiantes beneficiarios.

Más de 5 mil aspirantes para 3 mil 515 lugares

El crecimiento de la institución también ha incrementado la demanda de ingreso. Para este ciclo, aproximadamente 5 mil 360 jóvenes buscaron un lugar en la universidad, frente a una oferta de 3 mil 515 espacios.

El rector reconoció que la selección se ha vuelto más complicada ante el número de aspirantes, pero destacó que la instrucción recibida por parte del Gobierno del Estado ha sido ampliar la matrícula sin sacrificar la calidad educativa.

“Tenemos que dar más cabida, manteniendo la calidad educativa”, explicó.

Para Hernández Ramón, el principal desafío no consiste únicamente en formar a un número mayor de profesionales, sino garantizar que quienes egresen cuenten con las herramientas necesarias para competir por espacios laborales.

La apuesta por la práctica clínica

Uno de los elementos que distinguen a la USEP es la utilización de simuladores de alta, mediana y baja fidelidad, mediante los cuales los estudiantes pueden enfrentarse a situaciones similares a las que encontrarán posteriormente en hospitales y clínicas.

En el laboratorio de morfofisiología, por ejemplo, los alumnos estudian células y tejidos mediante prácticas de biología celular, histología y fisiología. De esta manera aprenden a reconocer estructuras normales y comienzan a identificar posibles alteraciones patológicas.

La docente Denise Cruz explicó que estas prácticas constituyen las bases para procedimientos posteriores, como el análisis de muestras y biopsias. A partir del tercer semestre, los estudiantes comienzan además a acudir a hospitales y clínicas para acercarse directamente al trabajo con pacientes.

Simuladores que reaccionan como pacientes reales

En el área de enfermería, el nivel de simulación aumenta. Los estudiantes realizan ejercicios de monitorización cardíaca y atención de pacientes utilizando equipos que reproducen las condiciones de un entorno hospitalario.

Los simuladores permiten modificar signos vitales mediante una tableta para plantear diferentes escenarios y evaluar la rapidez con la que los estudiantes responden ante una emergencia.

Incluso existen simuladores capaces de parpadear, toser, emitir sonidos, presentar diferentes síntomas y responder a determinadas intervenciones.

El propósito es que los futuros profesionales desarrollen habilidades antes de enfrentarse a un paciente real.

Preparación para el quirófano

En el laboratorio de habilidades perioperatorias, los estudiantes de enfermería y obstetricia trabajan con escenarios que reproducen las diferentes etapas de una intervención quirúrgica: desde la preparación previa del paciente hasta el procedimiento y su recuperación.

El espacio cuenta con camillas, monitores, instrumental y dispositivos similares a los que encontrarán en un hospital.

Los docentes pueden modificar las condiciones del simulador para que los estudiantes respondan ante cambios en los signos vitales y tomen decisiones encaminadas a estabilizar al paciente.

También se practica el manejo del instrumental quirúrgico y los procesos de desinfección y esterilización en el área de Central de Equipos y Esterilización.

La intención es que el alumno conozca el procedimiento completo: identificar la patología, preparar el material necesario, participar en la atención quirúrgica y posteriormente brindar los cuidados inmediatos durante la recuperación.

Formación especializada en pediatría

La simulación también alcanza la atención de pacientes pediátricos.

En este laboratorio se trabaja con recién nacidos, niños en edad preescolar y escolar, además de adolescentes. Los simuladores permiten realizar desde procedimientos básicos hasta intervenciones de mayor complejidad.

Miguel Lozada, docente del área, explicó que los equipos de alta fidelidad permiten practicar procedimientos como el acceso a la vía aérea y la intubación de pacientes críticos, además de reanimación neonatal y la identificación de sonidos cardíacos, respiratorios y gastrointestinales.

En uno de los ejercicios, estudiantes atendían a un paciente pediátrico con dolor abdominal y evacuaciones líquidas. A partir del caso clínico debían realizar una valoración inicial, tomar signos vitales y revisar los sonidos gastrointestinales para determinar las acciones correspondientes.

El reto: formar buenos profesionales y encontrarles espacio laboral

Para el rector de la USEP, el rigor académico representa uno de los principales retos de los estudiantes.

Consideró que la preparación no puede limitarse a obtener un título, pues los egresados tendrán que competir por plazas y demostrar sus conocimientos en procesos de selección.

Sin embargo, destacó que algunos integrantes de la primera generación ya han comenzado a realizar sus prácticas y servicio social en instituciones como el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el Instituto Nacional de Perinatología, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, así como hospitales de Puebla.

Hernández Ramón sostuvo que la preparación y el desempeño de los estudiantes serán determinantes para facilitar su incorporación al mercado laboral.

En paralelo, señaló que la ampliación de infraestructura de salud en Puebla puede generar nuevas oportunidades para los futuros egresados, particularmente ante los proyectos para incrementar el número de clínicas y hospitales.

Una primera generación que está por egresar

La USEP se encuentra ante un momento significativo: los primeros estudiantes que ingresaron a la institución están próximos a concluir sus carreras.

La docente Denise Cruz señaló que a partir de septiembre comenzarán los primeros exámenes profesionales y destacó que algunos alumnos ya desarrollan investigaciones y tesis vinculadas con instituciones nacionales.

Para la comunidad universitaria, la llegada de esta primera generación representa una prueba del modelo educativo que se ha construido durante los primeros años de operación de la institución.

La USEP busca así consolidarse como una alternativa pública de formación en salud, con especial énfasis en jóvenes de regiones que posteriormente puedan regresar a sus comunidades.

Más que formar profesionales con un título, el proyecto pretende generar médicos, médicas, enfermeros y enfermeras con preparación práctica, disciplina y capacidad para responder a escenarios reales. El desafío ahora será que esa formación se traduzca en oportunidades laborales y, sobre todo, en una mayor cobertura de servicios de salud para Puebla.

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