La presidenta Claudia Sheinbaum intervino directamente para atender el desbalance entre la oferta y la demanda de boletos para los conciertos de BTS en México, donde un millón de fans buscaron adquirir apenas 150 mil entradas.
Como parte de sus gestiones, envió una carta al primer ministro de Corea del Sur solicitando la posibilidad de abrir más fechas, y planteó alternativas como transmisiones masivas en pantallas para que más seguidores puedan disfrutar del evento.
La gestión contó con la asesoría de PROFECO, con el objetivo de proteger a los usuarios y evitar problemas derivados de la reventa y saturación del sistema. Hasta ahora, no hay respuesta oficial del gobierno surcoreano, pero la mandataria confía en una reacción favorable.
El movimiento refleja la relevancia cultural y económica del K-Pop en México y marca un caso inusual de diplomacia ligada al entretenimiento.










