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El 7 de septiembre que cambió dos familias: Saúl y Ricardo siguen desaparecidos

por Conjurados | Sep 7, 2026 | Informativo, Lo último, Principales | 0 comentarios

Puebla, Pue.- El 7 de septiembre de 2021 fue el último día en que dos familias poblanas tuvieron contacto con sus seres queridos. Cinco años después, Saúl Rojas Luna y Ricardo Rojas Galaviz continúan sin ser localizados.

Sus madres regresaron este lunes al Árbol de la Esperanza, en el corazón de Puebla capital, para colocar nuevamente sus nombres entre las fichas de personas desaparecidas y reclamar resultados a las autoridades.

Ricardo tenía 25 años cuando desapareció. Aquella tarde salió de su domicilio en Infonavit Amalucan alrededor de las 19:00 horas. Dijo que iría a una tienda y que posteriormente se encontraría con un amigo en la zona de Choco. Su familia comenzó a buscarlo una hora después, pero su celular ya no contestaba.

Vestía ropa oscura y pantalón de mezclilla azul claro; tenía una cicatriz en la ceja izquierda. Para entonces llevaba aproximadamente un mes sin empleo y recientemente se había juntado con su pareja, Thalía. Su hijo nació después de que desapareció.

Desde entonces, su madre, Lucía Galaviz López, ha participado en búsquedas y acudido a distintos puntos para intentar encontrarlo. Afirma que no ha recibido una respuesta que permita conocer su paradero.

Ese mismo 7 de septiembre, pero en otra parte del estado, Saúl Rojas Luna mantenía comunicación con su madre desde Cuapiaxtla de Madero. El último intercambio ocurrió cerca de las 20:20 horas por Facebook.

Saúl se dedicaba a fabricar muebles y cobrar por ellos. Se había trasladado temporalmente a esa zona para estar cerca de sus dos hijas. Su madre le pidió que regresara a Nealtican porque ella y otro de sus hijos se encontraban delicados de salud. Después de ese mensaje, no volvió a responder.

María Elena Luna Sánchez comenzó su búsqueda prácticamente sola y presentó la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado hasta noviembre de 2021.

Hoy, cinco años después, ninguno de los dos tiene un paradero conocido públicamente. Las familias sostienen que las investigaciones no han avanzado y que el acompañamiento del colectivo Voz de los Desaparecidos ha sido fundamental para mantener sus casos visibles.

El mensaje que permanece en el Árbol de la Esperanza resume la espera de cientos de familias: “Cuando ya no pueda caminar, en este árbol te esperaré”.

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