La fuerza del Ganges terminó por borrar del paisaje un templo de Shiva de entre 150 y 175 años de antigüedad. El recinto, ubicado en Muniramtola, Ratua-I, fue vencido por la erosión y desapareció en el río el domingo 6 de septiembre.
Los habitantes de la zona habían visto avanzar el peligro durante meses. El templo había sido reconstruido unos cinco años atrás y se instalaron sacos de arena para intentar contener la erosión, pero la protección resultó insuficiente.
La situación se volvió crítica el sábado 5 de septiembre, cuando una extensa sección de la ribera se desmoronó. Un día después, el Ganges terminó por arrastrar el templo completo. Para los vecinos, la pérdida tiene un significado especial: en décadas pasadas, el río se encontraba a unos 15 kilómetros y el lugar incluso albergaba un mercado semanal al que acudían visitantes de otras zonas, incluido Bihar.
El colapso ocurre en medio de una emergencia mayor en Malda. La erosión del Ganges afecta de manera crónica a Ratua, Manikchak y Kaliachak, donde distintas comunidades han desaparecido en los últimos años conforme el río modifica su cauce.
El 2 de septiembre, además, se rompió un dique construido en 2025 en la isla de Bhutni, con un costo de 6.5 millones de rupias. La inundación alcanzó decenas de aldeas, además de infraestructura esencial como una comisaría y el único hospital de la zona.
En Ratua, unas mil 725 personas fueron trasladadas a campamentos de socorro. Casas y tierras de cultivo quedaron sumergidas, mientras el incremento del caudal se relaciona con aportaciones provenientes de Bihar y con descargas aguas arriba de Farakka.
La amenaza no se limita al templo. Escuelas primarias de Jitutola y Paschim Ratanpur también se encuentran cerca de zonas afectadas por la erosión. El fenómeno combina las lluvias del monzón, el desplazamiento del cauce del Ganges y defensas ribereñas consideradas insuficientes frente a una de las zonas más inestables de Bengala Occidental.









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