La Universidad del Deporte del Estado de Puebla (UDEP) abrió sus puertas a su segunda generación de estudiantes con una apuesta que busca combinar formación profesional y alto rendimiento deportivo. En un recorrido realizado por Erika Rivero, directora de Los Conjurados, fue posible conocer parte de la infraestructura, las actividades académicas y la dinámica de los jóvenes que ya forman parte de esta institución pública.
La UDEP inició el ciclo escolar 2026-2027 con 547 estudiantes distribuidos en cinco licenciaturas: Recreación Física y Deporte de Aventura; Gestión y Administración de Centros e Instituciones Deportivas; Psicología del Deporte; Comunicación Deportiva, y Cultura Física.
Uno de los principales distintivos del proyecto es que los estudiantes no tienen que elegir entre una carrera universitaria y el deporte. Alrededor de 190 alumnos integran equipos representativos de disciplinas como futbol, basquetbol, beisbol y boxeo, mientras que la formación deportiva se complementa con servicios de fisioterapia, psicología deportiva y orientación en alimentación.
Durante el recorrido también fue posible conocer la experiencia de estudiantes provenientes de distintos municipios poblanos, entre ellos San Martín Texmelucan, Tehuacán, Huejotzingo, Huauchinango, Cuautlancingo y Teziutlán.
Para los jóvenes foráneos, los dormitorios representan una pieza fundamental. Actualmente 120 estudiantes viven en las instalaciones y reciben becas para foráneos, una medida que busca evitar que la distancia o los gastos de traslado se conviertan en un obstáculo para continuar sus estudios.

Sin embargo, el crecimiento de la matrícula también representa uno de los principales retos. El rector de la UDEP, José Luis Sánchez Solá “Chelís”, reconoce que las instalaciones tienen capacidad para aproximadamente mil 500 estudiantes, pero para ampliar la matrícula será necesario incrementar también la infraestructura habitacional.
Del entrenamiento al aula
La jornada de los estudiantes comienza temprano. En algunas disciplinas, los entrenamientos arrancan desde las 7:00 horas. Es el caso de los jóvenes que practican futbol bajo la dirección del exfutbolista Orlando Rincón, mientras simultáneamente cursan sus licenciaturas.
Uno de ellos es Diego Alejandro Romero, estudiante de Psicología del Deporte y jugador de futbol, quien durante el recorrido explicó que combinar ambas actividades le ha permitido desarrollar tanto su preparación académica como deportiva.
En basquetbol, la universidad también comienza a construir una trayectoria competitiva. El director de esta disciplina, Yannick Espinosa, destacó la participación de los equipos varoniles y femeniles en competencias estudiantiles y estatales, así como su clasificación a etapas nacionales.
El equipo varonil, además, tiene programada su participación en el campeonato estatal Hoop It Up 3x3 México 2026, que se desarrollará del 4 al 6 de septiembre en el Tecnológico de Monterrey Campus Puebla.
Una universidad todavía en construcción

Más allá de las instalaciones y las disciplinas deportivas, la UDEP representa un proyecto que todavía se encuentra en proceso de consolidación. Su capacidad física permitiría atender a una matrícula mucho mayor que la actual, pero el crecimiento implica ampliar dormitorios, servicios y condiciones de atención para los estudiantes.
La universidad cuenta con un área de intervención de 61 mil 750 metros cuadrados y, de acuerdo con el Gobierno del Estado, su construcción generó 700 empleos.
Durante una visita a las instalaciones, el gobernador Alejandro Armenta Mier sostuvo un encuentro con estudiantes de primero, segundo y tercer semestre y planteó al deporte como una herramienta de salud, formación de valores y desarrollo humano.
La secretaria de Deporte y Juventud, Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra, destacó que se trata de la primera universidad pública del deporte en Puebla y sostuvo que el proyecto busca utilizar la actividad física como una herramienta de transformación social.
La apuesta de la UDEP, por ahora, está clara: formar profesionistas vinculados al deporte mientras ofrece a jóvenes atletas la posibilidad de desarrollar su talento sin abandonar una carrera universitaria.
El verdadero desafío será que el crecimiento de la matrícula avance al mismo ritmo que la infraestructura, los servicios y las oportunidades competitivas. La segunda generación ya está en las aulas y en las canchas; el siguiente paso será demostrar hasta dónde puede llegar este modelo educativo deportivo nacido en Puebla.









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