La eficiencia gubernamental percibida por una sociedad se ve reflejada siempre en las preferencias favorables a ese partido en el poder. Lo hemos dicho mucho (a gobernantes y candidatos) los últimos 30 años: La mejor propaganda partidista es un gobierno que trabaja y que realiza obras y servicios que benefician a los ciudadanos. No es necesario que los “asesores” se rompan la cabeza en “estrategias” publicitarias a través de enormes gastos en medios y ahora en redes y páginas web. El gobierno, simplemente, se tiene que poner a trabajar con dirección.
Por el contrario, un gobierno ineficaz o corrupto siempre es la peor publicidad para un partido que busca mantenerse en el poder. Y más ahora que todos nos enteramos casi al instante -afortunadamente- de cualquier cosa negativa de un gobernante, funcionario o representante popular, a través de las redes sociales, que son implacables contra alguien corrupto, ineficiente o mentiroso. Ejemplos recientes sobran de lo que puede sucederle a un político si es sorprendido actuando o diciendo algo que no le parezca a la sociedad.
Todo esto viene a colación porque siempre estamos pendientes (no la mayoría de la gente, pero cada vez más sí se entera) de la aprobación social que tiene el gobierno federal (y desde luego estatal o municipal, según sea el caso). Antes ni nos enterábamos, simplemente porque no había mediciones demoscópicas, pero hoy abundan los datos de empresas (las serias, las vaciladas no cuentan) que periódicamente preguntan a los ciudadanos si aprueban o desaprueban al gobierno en turno. En Estados Unidos (pioneros en las encuestas de opinión pública) desde hace mucho lo hacen y siempre publican si un Presidente es bien visto o no por su sociedad.
Actualmente, la Presidenta Claudia Sheinbaum cuenta con una aprobación promedio del 70% o poco más (en mediciones nacionales de encuestadores serios y veraces como Rodrigo Galván De las Heras -Demotecnia- o Alejandro Moreno de El Financiero, o Enkoll, o El Universal o hasta Reforma). Ciertamente comenzó su gestión con aprobaciones sociales que superaban el 80% (a veces hasta 85%, cifra altísima a nivel mundial) y a dos años de gobierno por supuesto que ha bajado… pero para nada en niveles reprobatorios (que la desaprueben más que los que la aprueben). Pero bueno, aunque ha bajado, la Presidenta se mantiene en niveles muy buenos a nivel mundial y es de los mandatarios que mejor está, comparada con los de Latinoamérica, Europa y… Estados Unidos de América.
Solo para comparar, Donald Trump en Estados Unidos, cuenta con una aprobación de apenas el 35% y una desaprobación del 60%, de acuerdo a mediciones de The Economist (medio británico muy serio, pero anda similar en las mediciones de CNN, The Washington Post y varias más). Los norteamericanos están en contra de su política exterior (y sus guerras), contra su manejo de la economía (y aborrecen la inflación que sí está creciendo) y su gobierno en general.
O sea, Claudia Sheinbaum está aprobada por el 70% o más (promedio) de mexicanos y Donald Trump por el 35% (promedio) de los norteamericanos. Creo que la diferencia es de DOS a UNO, si no hago tan mal mis cuentas.
Para eso sirven las encuestas en tracking (seguimiento periódico), para comparar cómo va modificándose (para bien o para mal) la percepción social que se tiene de un gobierno. Para saber algunos datos: Javier Milei en Argentina tiene aprobación actual del 31% - 36% (AtlasIntel o Synopsis). Luis Inacio Lula Da Silva en Brasil tiene aprobación del 47-48% (El País). Nayib Bukele cuenta con aprobaciones de 85% o más en El Salvador (CID Gallup, Datapol).
Y naturalmente, una buena aprobación social se traduce en buenas preferencias pre-electorales para el partido que gobierna. La alianza de partidos (MORENA-PT-PVEM) que hoy ostenta el poder en México, sigue contando con las mejores preferencias partidistas con miras a la próxima elección de 2027, legislativa y de Alcaldías nacional y para Gobernadores en 17 Estados (en la mayoría indiscutible). Y en algunos casos hasta va mejorando.
Así que la mejor publicista de MORENA y aliados es la Presidenta Claudia Sheinbaum y su gestión. Este fin de semana vino a Puebla por enésima ocasión y su discurso fue muy aplaudido: Construir y repartir vivienda barata y ya sin transas en el INFONAVIT, demanda de décadas en el país. No es difícil imaginar la aprobación ciudadana que provocará.
Sí, MORENA y aliados siguen contando con ventajas de más de 20 puntos (a veces hasta treinta o más) sobre los partidos de oposición, que definitivamente no atinan a colocarse como mejor alternativa para los ciudadanos.
No sé si esta tendencia se mantenga, pero si hoy fueran las elecciones, ya sabemos cuál sería el resultado.
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